24 dic. 2009

A modo de saludo


He pasado un par de horas buscando algo hermoso, profundo y significativo, o bien humorístico e inteligente, para postear a modo de saludo findeañero.

Nada me ha resultado adecuado. Algunas cosas por demasiado solemnes, otras por demasiado extensas, otras por demasiado trilladas.

Cuando ya estaba a un tris de decidir ¡Ma sí, para eso, no posteo nada! , ocurrió este curioso hecho:

Una libélula entró a casa por alguna de las muchas ventanas abiertas.

Recorrió el espacio interior, y quiso salir.

Desde hace más de una hora, intenta infructuosamente hacerlo golpeándose la cabeza una y otra vez contra el vidrio de la única ventana cerrada.

Como saben, yo creo en las coincidencias, esas que Jung llamó sincronicidades. Me inclino fuertemente a pensar que este asunto de la libélula encierra alguna enseñanza, o metáfora, o mensaje, que ustedes sabrán interpretar.

Pero por si no fuera así, he decidido citar a J. L. Borges, que como bien sabemos, es muy útil para salvar cualquier texto de la mediocridad:

“Nuestra cobardía y nuestra pereza tienen la culpa de que el mañana y el ayer sean iguales.”

Es mi deseo que todos seamos capaces de hacernos un mañana distinto, y mejor.