12 oct. 2009

Amor incondicional




Todos deberíamos recibir amor incondicional. No basta con el de nuestras madres: alguien más, por lo menos un ser más en el mundo, debería poder amarnos incondicionalmente.
Alguien debería existir que nos hiciera sentir que nuestras debilidades pueden redimirse, que nuestros errores pueden olvidarse, que nuestras fallas pueden perdonarse.
Alguien debería haber que nos ame perfectos aunque nos sepa limitados, que nos crea bellos aunque nos vea las fisuras, que nos ponga por encima de todo aunque hayamos salido del montón.
Alguien debería haber que nos mirara a los ojos y nos dejara ver solamente amor hasta el fondo de los suyos.


Por suerte existen los perros.