24 jul. 2010

Certeza

Y así como te fuiste, volverás: sin culpa, desesperado, buscando paz y fuego, libertad y cielo, viaje y nido. Buscando el lugar que siempre tendrás, certeza algo amarga que sin embargo acepto con simple gesto, con la llana convicción de lo inevitable.
Mucho después, pero en paz, como lo querías, aún extraño tus gestos y abrigo tu calor silenciosamente, hacia adentro, sin que se note, como quien evoca olores de la infancia. A veces levanto la copa y brindo a tu aire sin esperar una respuesta que sé ausente, como te sé a vos. Algo en mí dice que te llegan el deseo lanzado al viento, las palabras murmuradas, los recuerdos evocados. 
Es definitivo: has labrado tu trono.
Reconozco el hueco que te pertenece, la voluntad que no ceja, la libertad que acompaña, mientras apuro la vida y sus dolores y placeres me atraviesan en flujos ingobernables.
Al final, prevalecerá lo que había: el amor que nos supimos tener, la caricia única, la leve certeza, esas soledades no renegadas, el olor que te conocía, la promesa que nunca haremos.
Sin culpa, y sin esperanza; como debe ser.